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Papi, no me dejes morir

Escrito por David Peña • 17 Julio 2009 • Categorías: Artículos Destacados, Ediciones, Julio 2009

Un momento. Un instante. Ahí inició todo.

Muy enferma, Pali pidió algo. Ese día nació Pide un Deseo.

El proyecto “Pide un Deseo” nace el 16 de octubre de 1997. La causa: mi pequeña de tan sólo 10 años, internada en el centro médico nacional del ISSSTE hospital “20 de Noviembre” de la ciudad de México, que me llama a su lado al percatarse de lo avanzado de su enfermedad, sólo para decirme:

«—Papi, sé que estoy muy enferma, que el cruel avance de mi problema de salud es, lamentablemente, una realidad; sin embargo, lo que más me preocupa no es eso, sino que mi hermanito muy pronto conocerá el mismo proceso de dolor que yo he tenido que soportar a lo largo de toda mi vida.»

Las palabras de mi hija se agolparon en mi corazón. Yo sabía que todo lo que me decía era desafortunadamente cierto; no obstante, buscaba tranquilizarla, diciéndole:

«—Mi princesita, no estés preocupada; los doctores están haciendo todo lo posible para que muy pronto estés de regreso en casa. Ten paciencia, te lo ruego. Pero justamente cuando me empeñaba en encontrar las palabras de aliento que pudiese darle a mi hija, ella me indicó con un ademán para que guardara silencio. Acto seguido, solicitó toda mi atención…»

«—Papi, estoy consciente de la gravedad de mi situación. Por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es. Sólo escúchame, te quiero pedir algo que deseo de corazón. Quizás tú puedas hacerlo posible.»

Entonces, yo la interrumpí para decirle,

«—¡Lo que sea, mi princesita! Te prometo que sea lo que sea, yo lo haré posible.»

Por supuesto que en ese momento jamás imaginé a lo que me estaba comprometiendo con mi hija. Mi pequeñita levantó su mirada y, viéndome fijamente a los ojos, me dijo:

«—Papi, muchas veces he escuchado a mi mamá decirte que eres el hombre más terco, decidido y obstinado que ha conocido. También la he oído decir a sus amigos y familiares que nada te detiene cuando te has propuesto conseguir algo, pues te abocas a ello con toda pasión, entrega y determinación, cualidades con las que Dios te premió… Yo también me he percatado de esa maravillosa fuerza interior que tienes. Pues bien, ha llegado el momento en que ocupes todas esas cualidades.»

En ese instante la interrumpí desconcertado y le pregunté:

«—¿Cómo, hija, a qué te refieres?»

Entonces ella me pidió algo que cambiaría para siempre nuestras vidas.

«—Muy sencillo, papi. Ocupa tus cualidades para salvar la vida de mi hermanito y la mía. Ése es mi deseo y tú prometiste hacerlo posible.»

Después de escuchar tal petición, algo maravilloso ocurrió dentro de mi. Fue como si mil millones de soles hubieran entrado en mi torrente sanguíneo, fortaleciendo mi determinación. Salí del cuarto de mi hija con una promesa que estaba dispuesto a cumplir, así tuviera que ver al hombre más importante de la tierra… cosa que, por cierto, ocurrió. A fin de cuentas, conseguir los recursos de poco más de 400 mil dólares anuales para salvar la vida de mis hijos merecía cualquier esfuerzo, por grande y complicado que éste fuera. El maravilloso milagro de amor había comenzado.

Ese día nació el proyecto “Pide un Deseo”; también dio inicio la búsqueda de los mejores amigos para poder cumplir con mi promesa.

Lic. J. David Peña Castillo

Presidente de Proyecto Pide un Deseo México, I.A.P.
Presidente de la Asociación Americana para las Enfermedades Genético Moleculares


Extracto del archivo “Qué dice papá” (www.pideundeseo.org/ondapapa.html)
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Reconocido colaborador del Proyecto Pide un Deseo México, I.A.P.

David Peña es Presidente del patronato del Proyecto Pide un Deseo México, I.A.P.
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